Cuando llegas a los 20, o incluso antes cosas raras empiezan a pasar. En realidad, cosas normales empiezan a pasar y es terrible. De pronto cada año sabe igual, cada primavera sabe igual e incluso cada estación del año sabe igual. Luego de un tiempo, ayer, hoy mañana, son todos lo mismo. Me preguntan mi edad y siempre titubeo entre el número 25 y el número 19. Todos se sienten igual.
Me encuentro incapaz de defender mi lugar en el mundo y estoy aterrada, siento que mi cerebro se ha normalizado, que esa chispa que tenía en mi juventud se ha ido y que tomé todas mis decisiones de vida basándome en ella y que ya no la tendré más, ya que cada esfuerzo parece alejarme cada día. Lo seguiré intentado. Quiero una vida normal, pero a la vez quiero ser grande. Quiero hacer algo que valga la pena. De joven, no sólo tenía las ganas sino que también las capacidades, pero las desperdicié obedeciendo a lo que el resto del mundo me dijo que hiciera y a manos de mi propia desidia. Las perdí. Sé que las tenía y las perdí, no soy nada. Ahora mi mente sólo está habitada por incongruentes delirios de grandeza, que no hacen más que generar angustia ya que he logrado poco a poco desenmascararlos y verlos tal cual son. No, no puedo hacer eso sin esforzarme. No puedo hacer eso sin trabajar día a día por años. No puedo lograrlo sin generar una técnica que sólo se logra mediante un trabajo duro y sistemático de años. Eso me gustaría decirle a la Erika de los 16 años, que lo tiró todo a la mierda. Pero acá está la de 23, y estará la de 30, que se seguirá lamentando si no cambio esto ahora. Si, perdí muchos años. A mi edad hay gente que ya tiene un lugar en su rubro y posee reconocimientos y etcéteras. Perdí el tiempo, no merezco perdón. Pero si voy a estar siempre lamentándome mejor me mato y ya. Lo que no hice desde los 16 tendré que hacerlo desde ahora. Luchar contra mi depresión y mi probable esquizofrenia y hacerlo desde ahora. Siempre que intento tomar el lápiz para dibujar está esa voz de mierda que me dice ¿y para qué? ¿con qué fin? ¿acaso has decidido a qué te quieres dedicar? No mierda, no sé nada, no sé qué quiero hacer en mi vida, pero sé que quiero dibujar, que es algo en lo que pienso cada segundo de mi vida, quiero pertenecer a ese mundo, no sé si profesional pero quiero hacerlo, por la mierda. Dibujar, animar. Sé que dije que no sé si profesional, pero la verdad es que me gustaría ser grande, grande en ese aspecto y por ahora decirlo así no suena a más que chorradas ya que para eso se necesitan toneladas de trabajo y yo no lo estoy haciendo. Sé que puedo hacer cosas, las he hecho, ¿pero por qué me estanco? ¿por qué no soy capaz de tomar la tableta cada día y terminar algo? ¿cómo es posible que en dos meses no haya aprendido a pintar? ¿y que haya olvidado el after effects? ¿es que soy imbécil?
Quiero cambiar, quiero cambiar. Quiero ser una persona trabajadora, quiero vivir para esto ya que vivir para mí no me hace ningún sentido.

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