sábado 17 de agosto.
Dormí mal y me siento mal. Realmente siento que no quiero existir en este minuto. No quiero existir por un buen rato. Siento que no hay límite para mi patetismo, que siempre puedo estar peor, que siempre voy a estar mal. No logro tener ni un ápice decente de autoestima, siempre me pongo por debajo de todos porque no valgo nada. Todo sigue igual, y peor. Nada mejora.
No hay comentarios:
Publicar un comentario